viernes, 29 de marzo de 2013

MARATÓ DE BARCELONA


2013.03.17 / Marató de Barcelona


La crónica de un Maratón, debe comenzar a escribirse desde unas cuantas horas antes, tantas tal vez, como 24, las que pasan desde el último entrenamiento de sábado, hasta el disparo de salida. Una vez finalizada la décimo sexta en mi corta vida atlética, lo corroboro, esas horas previas, llenas de nervio y ansia, hay que disfrutarlas, porque, una vez en carrera, ya no las volveremos a vivir, y al terminar, sí, saborearemos levemente el éxito, o asumiremos la decepción, pero, enseguida empezaremos a pensar en la siguiente.

El día de ayer empezaba con un suave entrenamiento por las calles más céntricas de Sabadell, buscando el menor desnivel posible, y un ritmo muy cómodo, que evitara el cansancio. Nos juntábamos un buen grupito, con algunos maratonianos de hoy, David González, Carlos Martínez y yo, con algunos otros del Club, Raúl Medié, ¿?, ¿?, que permitió una amenizada charla para soltar lengua, nervios y piernas.

El día pasaba trabajando en temas de Slop Catalunya, y atendiendo a los diferentes compañeros del Club que se pasaban por la tienda a comentar sus dudas y compartir sus nervios. Comida habitual, con abundante pasta y tortilla de atún, uvas de postre, y necesaria siesta reparadora y compensadora de la segura falta de sueño nocturno. Por la tarde, otro rato de trabajo, sesión de depilación relajante, y tras un ratito más de trabajo, a casa, a cenar la ensalada de pasta, de postre las fresas con azúcar, y a la cama a eso de las 23, aunque dormir, dormir, sea más tarde, y no de un tirón, como acostumbro en estas ocasiones.


El despertador estaba puesto a las 06:00, pero un par de minutos antes, ya estaba despierto. Me levanto saboreando, como decía antes, esas horas previas. Ingesta del botecito de Energy Shot de la firma NutriSport, las dos rebanadas de pan bimbo con mermelada de melocotón, la botellita fresquita de nestea, y visita inmediata al lavabo.

En la estación meteorológica marca algo de lluvia y 10,3 grados centígrados, que era lo previsto, aunque la lluvia era opcional. Sea como sea, como decía José Antonio, nada nos va a parar. Me visto y acabo de repasar la mochila, y salgo para la tienda Sloprunners, punto de reunión para ir a Barcelona. Como siempre, afilando el tiempo al máximo, y con anécdota policial incluida, cuando una patrulla de la Local de Sabadell se para a mi lado en La Rambla para preguntarme si iba al Maratón y desearme suerte…, gracias!!!

En la tienda ya están Óscar, José Antonio, y su cuñado y sobrino, que nos van a hacer el gran favor de cubrir los avituallamientos extraordinarios. Cojo lo que me faltaba, el gel de cafeína, a la sazón protagonista de la mañana, y la camiseta no, porque no queda ninguna de mi talla.

Cuando salgo, y empiezo a mirar el reloj, y pensar en que Pere se retrasa, aparece Joan Medina, al que le pido que lo llame, pero justo a las 06:40, puntual, pero con su calma habitual, aparece el Gran “Pericu”. Al tomar Rambla Iberia empiezan a caer las primeras gotas, pero decido no comentar nada para no poner nervioso a mi acompañante.

Decidimos no inventar con el aparcamiento, y menos lloviendo, para ir directamente al Centro Comercial Les Arenes, en el que vamos a disponer de toda la infraestructura necesaria. Como llegamos temprano, a las 07:20, nos vamos con calma a la parada de metro de Plaça Espanya, donde llegan Degitu y Olga en poco rato; Degitu está nerviosa, por la carrera y porque quiere ver a sus compatriotas, ex compañeras de Selección y Escuela de Atletismo en Etiopía.

Nos vamos al Punt de Trobada rápidamente, y allí nos hacemos la fotografía con los Slops que hemos llegado a tiempo, a las 07:45 en punto. De ahí nos vamos nuevamente al aparcamiento, a calentar por la Gran Via, última visita al coche que sirve de Guardarropía, y a la salida volando, que vamos con el tiempo justo. Dejo a Degitu por encima de la valla en la primera línea, y busco como colarme en las
primeras posiciones de mi cajón, sub 3h.


Una vez más, y no lo entiendo, la Organización vuelve a hacer una salida diferenciada para los atletas de élite, y más de un minuto después, nos tocará a nosotros. La lluvia ha sido intermitente, la temperatura es buena, y estos segundos previos, me sirven para ajustar una vez más el Garmin Forerunner 405, el buff, las gafas, y rezar un poco por lo que pueda venir.

Ya en la posición de salida coincido con Eduardo Rodríguez Tenés, mi compañero de maratón del año pasado, que en este caso, también coincide con el ritmo que tengo yo previsto. Su bañador de flores lo hace inconfundible, pero lo que es encomiable, es su calidad, y 57 años.

La salida es ágil, porque hay que evitar cualquier tipo de contratiempo, por la derecha de la Avenida, como estos últimos años, y buscando la cuerda de Plaça Espanya. Al subir Sants, también ajustadito al bordillo, marco el Km1 en 3’47’’, rápido, ya lo sé, pero ahora lo arreglo. Sin tiempo para ello, ya me pasan Jose y Óscar ágilmente al ritmo de la liebre de 2h45’’.

Enseguida formo pareja con Eduardo, y me sorprendo yo mismo al charlar tanto en un maratón, explicándome él que es de Cáceres, afincado en Madrid, comentando las cualidades de uno y otro maratón, como en Madrid parece que lo endurecen a conciencia en los “puntos que más duelen”, pero tal vez más animado…, y la aparición de la lluvia con más fuerza le sirve para comentarme el de Washington… En fin, que con la tontería estamos ya en el Km5, en Travessera de les Corts, y el paso es exacto, 20’01’’, matemático.

Yo sigo por la derecha, él a mi lado, y en el avituallamiento le sirvo la botella, pequeño sorbo y a seguir. Toca Joan XXIII, que sube, y alcanzar como bien rezaba una pancarta sujeta por un animador, P.M.A., Punto de Máxima Altura, a lo que mi compi comenta, “hemos coronado!”, sí, ya hemos cubierto la cota más elevada del maratón. Ahora sobre todo, hay que intentar controlar bien el ritmo, no dejarse llevar por el perfil, y cometer el error del año pasado, con un paso por el 10 demasiado rápido, fruto de la bajada y la animación del público.

Un maratón requiere estar muy concentrado en cualquier pequeño detalle, y a estas alturas, me doy cuenta que amén de los conocidos dolores en las tibias, iniciales, tengo ahora uno en el tobillo izquierdo…, y pensando en él…, me doy cuenta, tonto de mí, que voy corriendo por el filo y el peralte me lo está provocando. Por otra parte, conviene no pisar líneas blancas, ni anchas ni estrechas, porque patina bastante, y un error puede ser fatal. Mucho cuidado pues, ajusto la zancada a la rigola, y mantengo el ritmo. A estas alturas ya no nos pasa nadie, ni pasamos a nadie, y se ha unido a nosotros Jordi Piñol, antiguo compañero de batallas, algunas entre los dos, y un grupito que venía con él. Mejor, más divertido.

Ya en la calle París, y ante los ánimos salpicados entre el público hacia mi apellido, Eduardo pregunta quién es el andaluz del grupo, y arranca unas risas cuando le digo mi apellido. La lluvia vuelve a aparecer y pasamos el Km10 en 39’57’’, ganados 3’’ y recuperados 5’’. Sigue siendo un perfil favorable, transitando por Tarragona y Diputación hasta llegar a Gran Vía, algo más despoblada, pero plana y avitualladora, al estar ahí el cuñado de Óscar pertrechado.

La entrega del isotónico y gel es perfecta, en este caso un High5, que hace tiempo que no me tomo ninguno, y no quiero reacciones extrañas. Todo va sobre el plan previsto, y el paso por el Km15, en Rosselló, es en 1h00’04’’, 4’’ de desfase, perdidos 13’’. Aquí tengo la “1ª mini crisis”, me noto forzado, algo no acaba de funcionar, y me contesto yo mismo que…, cómo no voy a ir forzado si voy a 4’ el 1.000!!! sigue y calla, que esto es muy largo… voy haciendo un poquito la goma con mi grupo, colocado a la derecha, buscando la soledad, y ya sin hablar, que ya llevamos una horita de carrera, y hay que concentrarse. Además, la pierna derecha me ha empezado a hacer un poco el tonto, como últimamente a estas alturas de kms. El paso por la Sagrada Familia, Majestuosa, como siempre, un placer, visual y psicológico.




Como es norma de un maratón, supero esta primera pájara y ya en Meridiana, con lluvia otra vez, sin saber muy bien por qué, los kms son más rápidos, aún siendo subida. Esto sí lo comentamos en el grupo, pero yo digo que no cambiemos, porque no es bueno frenarse en subida, y que bajemos recuperando, con suavidad, para ajustarnos a lo previsto. Dicho y hecho, el paso por el Km20 es en 1h19’49’’, con 11’’ de margen, y 21’’ recuperados, tela!!!

El paso por la Mitja es un poco más ligero de lo previsto, pero ahora empieza la carrera, me digo, y hay que ser frío. No lo he comentado, pero subiendo ya he visto a Degitu que marchaba bastante bien, demasiado rápido hoy, y tanto a Jose como Óscar, que no van juntos, lo que no me gusta, pues seguramente Jose ha tenido algún problema, porque es pronto todavía. El avituallamiento ha fallado, pero tampoco me duele, porque notaba el estómago raro.

De vuelta a mi carrera, acabamos con la Meridiana, y tomamos Valencia hasta Felip II, pero evitando el Pont Calatrava, y rápidamente en Gran Via, dirección Besós. Hoy no está mi amigo Vicente para darme los ánimos esperados, pero tampoco me hacen mucha falta porque me empiezo a encontrar mejor, como lo demuestra el paso por el Km25 en 1h39’28’’, con 32’’ de margen, y 11’’ recuperados. Además, me he quedado solo del grupo, y del de Jordi Culebras, que habíamos cogido en Rambla Prim. La subida de Diagonal es lo mío, empiezo estirando el grupo, aunque hago un poquito la goma para no quedarme solo tan pronto, pero finalmente en el giro decido tirar ya en solitario completamente, me encuentro bien, realmente bien, y con cabeza, pero con pasión, debo buscar y hacer mi carrera.

Aquí ya sí he tenido el avituallamiento, y me va muy bien, ya con un gel NutriSport, más denso, y apuro por completo la botella de isotónico. Enseguida paso el Km30 en 1h59’33’’, con 27’’ de margen, y un poco de pérdida respecto al anterior, pero es normal, la subidita de Diagonal no era gratis. Ahora empieza esa carrera de 12kms tras los 30 iniciales, llega García Faria y a esas alturas ya empiezo a pasar corredores, y además, las sensaciones son buenas, muy buenas.

En el Passeig del Litoral alcanzo a Degitu que va con muy mala cara y bajo ritmo, me detengo unos segundos a su lado para darle todo el ánimo que puedo, y decirle que en cuanto yo llegue, me daré la vuelta a buscarla, y que siga que lo va a hacer bien. Tras el paso por las Torres, en Marina está el Km35 por el que marco 2h19’36’’, con 24’’ de margen, y habiendo perdido 3’’ en un tramo tan feo como el que he pasado. Está bien, está muy bien, me digo.

Ahora ya veo a Jose, que va mal, mirándose la muñeca izquierda; lo pillo en Pujades, y paro ligeramente para decirle “no mires ni una puta vez más el reloj, y por tus hijos, NO TE PARES,  por nada del mundo! Vas a bajar de las 3 horas y eso es lo que importa ahora!”. El paso bajo el Arc De Triomf, me hace evadirme hasta la película romana que tanto me gusta, Gladiator, y tengo que agitar los brazos para que el público anime, que hoy, seguramente por la climatología, está muy apagado, aunque parece bastante numeroso.

En Plaça Urquinaona, tengo el último avituallamiento, en esta ocasión, con un StimulRed de NutriSport con cafeína, para un último empujón. Y madre mía, la que me lío yo sólo, qué tío más tonto, con la experiencia que tengo, que me pase algo así. No lo había probado, no sabía que es tan líquido, y al abrirlo, y apretarlo como cualquier otro, el chorro me va directo a la garganta, se inflama y me tengo que parar pues el ahogo no es que fuera sensación, es que era real, joder, real!!! Voy muy bien y no me va a parar nada, bebo isotónico, y arranco a correr a saltos, porque la tos no me deja hacerlo de otra manera, pero recupero ritmo y corredor referencia al que iba a cazar en ese momento, en Portal de l’Angel y tiro con ganas.

El paso por la Catedral, como siempre, magnífico, a diferencia del asfalto de Via Laietana, que está hecho polvo, y con una zapatilla tan sensible como mis Adidas Energy Boost, se nota sobremanera, y ahora más, que ya voy un poquito tocado. Encaro Moll de la Fusta con ganas y fuerza contenida para lo que viene después. En Colón aún paso más corredores, y el Km40 en 2h39’32’’, con 28’’ de margen me da que pensar que hay que subir Paral·lel con fuerza, que si no, el crono se va más allá del 48…

Pero no me lo tengo que plantear especialmente, voy lanzado, me encuentro bien, las fuerzas me vienen, y al paso por el 41 según el Garmin, el tiempo está por debajo de los 4’…, me río yo solo recordando el año pasado, en el que buscando una marca mucho más ambiciosa, subí bastante peor, y hoy, además, voy dando caza a corredores que me habían pasado antes, o que ni tan siquiera había visto en la salida, y sí mucho más adelante en algunos cruces.

Con esos mimbres, el cesto tenía que ser bueno, y en el giro de María Victoria, con las Torres Venecianas a cada lado, y la meta a tan sólo 195 metros, la sensación de éxtasis es bestial, con mi amigo Alberto Montenegro dándome el “pase torero”, cantando mi nombre en la megafonía, no podía por menos que esprintar con parte de lo que me quedaba, porque el 100% no había llegado, había que volver para atrás a buscar, animar y acompañar a los otros miembros del equipo; Jose, que se ha recuperado bastante; Degitu, con 2h58’; Álex, que baja de las 3 horas; Pere, que se queda muy cerca de ellas; y David, que cuaja una estupenda actuación, quedándose muy cerca y poniéndose el listón muy alto para su próxima participación. Al llegar nos fundimos en un abrazo de felicidad, por lo que ha conseguido.


Antonio Sevillano / SLOP.CAT SABADELL / SLOPRUNNERS / www.sloprunners.cat

1 comentario:

  1. Nunca está de más arrimarse a crónicas tan bien escritas y sentidas para comenzar a adentrarse en la espiral maratoniana (en nada ya la tenemos de vuelta). Gran crónica, muy curiosa la anécdota del gel líquido y la moraleja que tanto apoyo de no hacer experimentos en carrera.

    Salud!

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